Los de Gabriel Milito se sacudieron de dos derrotas seguidas.
En una noche cargada de tensión en el Estadio Jalisco, las Chivas de Guadalajara demostraron jerarquía al remontar y vencer 2-1 al Atlas, rompiendo el invicto de los rojinegros en casa y reafirmando que, en la “Perla Tapatía”, el mando sigue siendo rojiblanco en el Clásico Tapatío.
El partido comenzó como un balde de agua fría para la visita. Apenas al minuto 12, un error en la salida de Raúl “Tala” Rangel dejó el balón a merced de Paulo Ramírez. El jugador atlista no lo pensó dos veces y con un tiro implacable, puso el 1-0 que hizo estallar a “la Fiel”.
El primer tiempo transcurrió sin muchas más llegadas, aunque Chivas emparejó de mejor manera el trámite en los minutos finales.
Sin embargo, el “Rebaño” salió al complemento con otra cara. Al minuto 48, Roberto “Piojo” Alvarado robó un balón clave a Aldo Rocha y asistió a Armando “Hormiga” González.
El joven delantero disparó y tras un desvío de Manuel Capasso, el balón besó las redes para el 1-1. Chivas estaba de vuelta en el juego.
El drama llegó a su punto máximo al minuto 72. Tras una revisión en el VAR, el árbitro Marco Ortiz señaló penal por una sujeción sobre Daniel Aguirre. La “Hormiga” González tuvo en sus botas la voltereta, pero Camilo Vargas se agigantó bajo los tres palos y atajó el cobro, manteniendo el empate y encendiendo las tribunas.
Pero el destino tenía guardado un final de suspenso. Al minuto 84, una nueva falta en el área rojinegra le dio a Chivas una segunda oportunidad muy polémica desde los once pasos. Esta vez, Ángel Sepúlveda tomó la responsabilidad; con la frialdad de un veterano, engañó a Vargas y puso el 2-1 definitivo.
Con este triunfo, el Guadalajara llega a 21 puntos y escala a la tercera posición general.
CRÓNICA: BRUNO AGUIRRE.
