Por Eduardo Shabot:

Como buenos mexicanos siempre buscamos un culpable ante el mal desempeño de la Selección Mexicana, aún y cuando los resultados son positivos, pues seguimos pensando en por qué no jugamos mejor. Juan Carlos Osorio, el “Chepo”, “Chicharito”, Giovani Dos Santos y muchos más han sido chivos expiatorios cuando en realidad el verdadero enemigo del crecimiento futbolístico en nuestro país es nuestra propia Liga MX.

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La Liga llega a una fase especial cuando se trata de liguillas, y aunque la creación de estas sean meramente por cuestiones económicas, no podemos negar que le dan un toque especial a nuestro futbol. A pesar de esto, tenemos que ser realistas, lamentablemente las mismas liguillas fomentan la mediocridad en el balompié mexicano, dándole el mismo mérito a quien coseche 36 puntos, que a quien obtenga 23.

 

 

Ya dentro de un futbol donde se aplaude a la mediocridad, pasamos a un segundo punto que nos demuestra porque no podemos crecer futbolísticamente hablando: los torneos cortos.

Primero que nada, los torneos cortos en la Liga MX terminan por quitarle un poder enorme a cada campeón que únicamente podrá disfrutar de la gloria por seis meses y que seguramente, como lo ha marcado la historia más del 95% de las veces, ese mismo campeón no tendrá los elementos para competir la siguiente campaña. Pero el mayor problema con estos torneos semestrales es que no existe la posibilidad de armar un plan a largo plazo. Los técnicos se ven obligados a comprar jugadores ya desarrollados para poder competir rápidamente antes de que ruede su cabeza, pues invertir en jugadores jóvenes involucraría unos cuantos años que los equipos no están dispuestos a perder. Finalmente el futbol mexicano no es para competir, sino para entretener.

 

El Ascenso MX
El Ascenso MX

 

Después está la regla del 8/8, una regla muy criticada en la actualidad por la cantidad de extranjeros, pero que si nos ponemos a analizar, es una regla que podría ayudar al futbolista mexicano.

Tener extranjeros de calidad no debe de ser visto como un pecado, el futbol es un deporte internacional y finalmente debe jugar quien esté en mejor momento y tener extranjeros de calidad termina por fomentar el crecimiento del mismo futbolista nacional.

 

 

Tomaré a Tigres como ejemplo de varios aspectos dentro de nuestro futbol. La continuidad del “Tuca” Ferretti es respaldado de tal forma por la directiva auriazul que logramos observar a un equipo creado a largo plazo que se fue armando poco a poco hasta ser el rival a vencer en la actualidad. La calidad de sus extranjeros es indudable, pero es esa misma calidad la que ha generado en sus elementos mexicanos un mayor nivel de juego, pues observamos a jugadores como Luis Alfonso Rodríguez, Javier Aquino, Hugo Ayala, Jesús Dueñas y Jürgen Damm entre otros que juegan por un nivel superior a gran parte de elementos mexicanos de clubes donde, o no compiten o al no tener competencia se mantienen en un nivel mediocre.

Si acompañamos esto de los males de la selección, como la falta de tolerancia a técnicos con ideas nuevas, la realización de amistosos en Estados Unidos por puro interés económico o las transferencias de futbolistas de buen nivel que deben de estar cambiando de ambiente, compañeros y técnicos por pura ganancia de sus dueños, nos deja claro porque no logramos sobresalir internacionalmente.

 

La Selección Mexicana
La Selección Mexicana

 

No es que México tenga una maldición de solo poder jugar 4 partidos en los Mundiales, es que nuestro futbol no es  hecho para competir, sino para entretener de manera mediocre, salvo algunos casos que en estos últimos años han intentado salir adelante.

La nueva idea de abolir el descenso en Liga MX se mantiene dentro de la misma línea, mantener la mediocridad, sin castigar a quien no merezca jugar en primera división y castigando a quien haga los méritos necesarios para llegar. Esto con el claro objetivo de mantener contentos a los dueños que finalmente seguirán disfrutando de su negocio.

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