• El brasileño Neymar cumple 27 años de vida sin haber alcanzado un tope futbolístico.

Consolidado como una figura absoluta en el mundo del futbol, marketing y “social media”, Neymar parece vivir un presente brillante, uno que muchos que hemos disfrutado de su futbol, creíamos distinto. Su talento no es discutible pero esa irreverencia e inestabilidad fuera de la cancha, lo han ido alejando de la cima que le tenía reservada la historia.

Desde que debutara con el Santos de Brasil en 2009, Neymar ganó adeptos en su país y el continente americano para tomar una estafeta dejada por los Romario, Ronaldo o Ronaldinho. La rica producción de futbolistas en la nación amazónica, presagiaba que pronto gobernaría el mundo del futbol superando por juventud y talento nato, a Cristiano Ronaldo o Lionel Messi.

Como cualquier joven entusiasta y siendo tentado por los mejores equipos del viejo continente, eligió el proyecto del Barcelona para terminar su progresión futbolística al lado del mejor jugador del nuevo milenio Lionel Messi. Con inteligencia, su popularidad y habilidad creció al grado de nombrarle en la “Ciudad Condal” como el heredero al trono del rosarino.

Pese a ello, el dinero y el glamour, debilidades de su propio ego, le sacaron de Barcelona rumbo a una “jaula de oro” en Francia. Con la promesa de ser figura absoluta, en una liga de menor categoría, pero con el reto de ganar un trofeo continental para probar su valía, Neymar cayó preso entre algodones, aplausos, mansiones y comodidades dentro de la cancha.

Hoy a sus 27 años, tiene lo que cualquier otro colega de su profesión ambicionaría; sin embargo, en el Parque de los Príncipes, ha hallado de a poco en Kylian Mbappé una sombra casi tan grande como de la que huyó en Barcelona con Messi. Lesiones, escándalos y excesos han ido minando su potencial brillo. Solo el tiempo dirá si el legado del brasileño será icónico o meramente anecdótico.