En mi corta estancia en Madrid, he podido hablar con diferentes personas que tienen la misma enfermedad que muchas personas a nivel mundial; la fiebre por el futbol. En una de esas conversaciones, me enfrasqué en una discusión acerca de los jugadores que pintaban para hacer grandes cosas y no lograron despegar como era esperado. Todos con un detalle en común; haber participado en una Copa del Mundo, sin importar en que categoría como Sergio Santamaría.

El primer ejemplo, me llamó mucho la atención, ya que fue un fanático blaugrana de corazón el que me platicó dicha historia. Se dice que el Barcelona tuvo una joya con la calidad suficiente como para detener al Madrid que ganó tres Champions League en la época de (1997-2002).

Su nombre es Sergio Santamaría. Nacido en Málaga, el 16 de julio de 1980. El extremo izquierdo enamoró al Barcelona desde muy temprana edad y tuvo su punto más alto al ganar el Balón de Oro del Mundial Sub 17- de 1997. Sí, el fue el culpable de que Ronaldinho no ganara dicho reconocimiento.

A pesar de no poder ganar el Mundial, Santamaría ya era un futbolista conocido en el mercado europeo y empezó a escalar por la filial “culé” con gran velocidad. Para la temporada 99-2000, el entrenador del equipo catalán, Louis Van Gaal, decidió subir a Sergio y debutarlo.

 

 

Sin embargo, la joven promesa no impresionó en las oportunidades que pudo hacerlo, y tuvo que regresar a las filiares. Pasaron algunos años y el brillo empezó a perderse. No sin antes probar suerte en la segunda división española. Jugando para el Elche, Oviedo y Alavés, en calidad de cedido. Santamaría siguió en picada y tuvo que salir de la institución que lo vio nacer deportivamente hablando.

En el 2005, a 8 años de impresionar al mundo, Sergio firmó por el recién ascendido; Albacete. En el “Queso Mecánico” tampoco encontró el juego que lo caracterizó de niño y acabó su sueño en menos de una temporada. A partir de ahí, Santamaría González se perdió en el radar y prácticamente nadie supo que ocurrió posteriormente en su carrera.

Sergio solo encontró refugio en la segunda B española y en tercera A. Pasó por Sant Andreu, Logroñés, UD Alzira y en el Antequera CF. Para el 2013, el nacido en Málaga decidió retirarse del futbol.

Una triste historia acerca de un cohete que tenía como límite las estrellas y jamás despegó.

@VignauGerardo.

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